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En un periodo de 10 años, desde el 2007 al 2017, el PIB de Hong Kong aumentó en un 78% y este incremento parece no tener fin a corto plazo. Sin embargo, cientos de chinos se ven obligados a vivir en viviendas de bajo presupuesto conocidas como “jaulas”. ¿Por qué? El precio de la vivienda es 20 veces superior al salario anual.

Estos habitáculos son apartamentos minúsculos que suelen estar dentro de antiguos edificios en distritos como Sham Shui Po, Mong Kok, To Kwa y Tai Kok Tsui. Son “viviendas” en las que se tiene el espacio suficiente para una cama, una mesa y unas pocas pertenencias.

El origen

Comenzaron a aparecer durante los años 50 y 60, especialmente tras la Guerra Civil China, cuando muchos chinos tuvieron que emigrar hasta Hong Kong, haciendo que su población creciese a pasos agigantados. Debido a esto, el gobierno de Hong Kong se vio obligado a comenzar a construir nuevos edificios, los cuales eran de tan bajo coste que se hicieron populares entre los nuevos migrantes. A día de hoy, muchas personas siguen viviendo en estos apartamentos minúsculos debido a la Ley Básica de Hong Kong, que estipula que se ha de esperar hasta 7 años años para convertirse en residente permanente de Hong Kong.

El problema

La principal característica de estas “jaulas” es que el espacio interior se divide en múltiples secciones donde puede haber una cama o dos y donde conviven más de 12 personas que deberán compartir tanto el baño como la cocina. Al ser apartamentos de tan bajo coste, suelen estar habitados por personas que carecen de dinero, como jóvenes y estudiantes, o drogadictos y familias con problemas económicos.

Sea cual sea el tipo de persona, todas deberán enfrentarse a la cruda realidad que les rodea: espacios oscuros y estrechos con temperaturas que pueden rondar los 34ºC; suciedad, malos olores, moscas, cucarachas, bacterias, virus, enfermedades, dificultades respiratorias causadas por la falta de ventilación.

Los problemas psicológicos también están muy presentes en este tipo de lugares, ya que la mayoría de los residentes son víctimas de la indigencia, y el hecho de vivir en un lugar tan ruinoso, aislado y reducido puede llevar a una mayor incidencia de enfermedades mentales.

Sin embargo, a pesar que estas “casas ataúd” son de bajo coste, se estima que el alquiler de una individual, en la que se tiene el espacio suficiente para una cama y pocas pertenencias, es de 267 dólares al mes.

¿La razón? Especulación. Aunque el gobierno de Hong Kong afirma que el 75% del terreno es imposible de edificar, la realidad es que, como resultado de la baja carga impositiva, se ve obligado a buscar ingresos por otro lado y la mejor forma que han encontrado hasta ahora es la de vender terrenos, que constituye un 30% del ingreso público.

Es difícil saber hasta cuándo seguirá existiendo este problema y si el gobierno hongkonés pondrá solución, pero no parece que a corto plazo vaya a arreglarse.

 

Imágenes: @SanchoLibre


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