El arte de los baños de bosque

El bosque puede resultar curativo, pero para que funcione no es suficiente con una simple caminata. El Shinrin-yoku nos invita a dejar que el bosque envuelva todos y cada uno de nuestros sentidos.

Todo aquel que haya tenido la oportunidad de pasear por un bosque, podrá reconocer un cierto carácter curativo o, cuanto menos, reconstituyente. Cuando estamos un poco decaídos o estresados, uno de estos paseos puede convertirse en un auténtico placer y ayudarnos a olvidar, aunque sea por un instante, las dificultades de la vida.

Esta práctica se conoce en Japón como 森林浴 (Shinrin yoku o baño forestal) y se inició en el año 82 por la Agencia Forestal de Japón con el objetivo de promover el aprecio hacia los bosques y para ayudar, a aquellos que viven entre el estrés y la ansiedad de las ciudades, a encontrar un método para poder relajarse y olvidarse, por un momento, de la sociedad tan competitiva en la que viven.

Sin embargo, no debemos confundir el Shinrin-yoku como un rápido paseo por el bosque. Al contrario, debemos tomarnos nuestro tiempo y dejar que el bosque nos bañe mientras escuchamos a los pájaros, escuchamos al viento y sentimos con nuestras manos las texturas de las hojas.

Lo mejor de todo es que recientemente se realizó un estudio para comprobar si efectivamente existen beneficios psicológicos. Para esto, se instruyó a 585 personas para que caminasen a través del bosque durante 15 minutos. Los resultados demostraron que estas caminatas disminuyeron los nivele de depresión, ansiedad, fatiga, ira, y confusión, además de mejorar los niveles de vigor en los participantes.

 

El Shinrin-yoku en España

Como no podía ser de otra manera, el Shinrin Yoku ya ha llegado a Europa. Desde el 2014, el municipio gallego de Riós ha popularizado esta práctica entre sus vecinos gracias a la ayuda del ingeniero cubano Joaquín Matos que se quedó prendado de la calidad del aire y la orografía de Galicia.

Desde entonces, Joaquín Matos ha realizado actividades al aire libre para todos aquellos que quieran desconectarse por unos instantes de la realidad tan estresante que les rodea. Por supuesto, esto significa que tampoco se puede llevar móvil.

¿Y vosotros? ¿Habéis probado ya el Shinrin yoku? ¿Os ha funcionado?


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