fbpx

La fuerza con la que el k-pop ha llegado a occidente, especialmente a partir de los 2010s con grupos como Big Bang, Red Velvet y BTS, es innegable, y el término “hallyu” u “ola coreana” le viene que ni pintado.

Este éxito vio su culminación en 2017, cuando BTS ganó el premio al Mejor Artista Social en los Billboard Music Awards, siendo el primer grupo de k-pop en ganar un premio en los BBMM. Un año después, BTS alcanzaría el número 1 con su Love Yourself: Tear. 

Un país que se ha tomado especialmente en serio esta nueva ola ha sido Kazajistán donde, desde mediados de los 2000, empezaron a llegar dramas y películas y se comenzó a popularizar el k-pop entre los más jóvenes.

Con esta popularización, el k-pop impulsó la aparición del primer grupo de q-pop en 2014, cuando Juz Entertainment creó Ninety One, convirtiéndose instantáneamente en un éxito entre los más jóvenes por su estilo y por usar el kazajo como lengua.

 

 

A día de hoy, el q-pop está apoyado por el propio gobierno de Kazajistán como método para promocionar y popularizar el uso del kazajo. Sin embargo, este éxito no vino sin críticas, ya que la parte más tradicional de la sociedad no ha visto con buenos ojos la apariencia de los cantantes y lo poco tradicional de su estilo.

De todas formas, esto no ha impedido que aparezcan un gran número de grupos entre los que destacan Sevenlight, Madmen, Alien o Newton.

 

 

Este repentino éxito del q-pop ha culminado con la creación del QFest en 2018, un festival que se celebra anualmente en Almatý y que tiene como objetivo promover el q-pop y extenderlo a otros países.