{"id":5156,"date":"2016-04-18T18:17:10","date_gmt":"2016-04-18T16:17:10","guid":{"rendered":"http:\/\/clicasia.com\/?p=5156"},"modified":"2023-10-30T19:41:21","modified_gmt":"2023-10-30T18:41:21","slug":"una-espada-samurai","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/una-espada-samurai\/","title":{"rendered":"Una espada de samur\u00e1i"},"content":{"rendered":"<p>Sigue el rastro de una espada y encontrar\u00e1s una buena historia. Aunque a veces esa historia no sea la que te imaginas.<\/p>\n<p>Desenvain\u00e9 la espada japonesa como hab\u00eda visto hacer en tantas pel\u00edculas, desde Rashomon y mi favorita, Harakiri, del maestro Kobayashi, hasta Yakuza y, claro, Kill Bill. Pese a que la fiesta ya estaba avanzada y hab\u00eda corrido generosamente el alcohol, la gente alrededor se apart\u00f3 con sorprendente celeridad. El movimiento inicial de sacar la espada de la vaina (iaijutsu) es un arte mayor del kenjutsu, la esgrima de los samur\u00e1i. Se basa, ilustr\u00e9 a la beoda concurrencia, en la velocidad instant\u00e1nea y coordinada del desenvainado y en asestar un golpe penetrante a continuaci\u00f3n. Un repentino arco de acero. Los otros invitados recularon a\u00fan m\u00e1s. Y eso que no les hab\u00eda explicado a\u00fan que las buenas katanas se probaban antiguamente sobre un cuerpo humano: el denominado tsujigiri o \u201ccorte de la encrucijada\u201d (porque a veces se practicaba en un paseante desprevenido: \u00a1qu\u00e9 lugar peligroso es el Jap\u00f3n!).<br \/>\nIba a seguir con la exhibici\u00f3n, pero me qued\u00e9 paralizado. La hoja de la espada era una maravilla. Brillaba fr\u00eda y tensa y parec\u00eda emitir un siseo, como una serpiente. No soy, ni mucho menos un mekiki, uno de los expertos oficiales que determinaba a la vista (nunca al tacto) el origen y la calidad del arma. Pero sin duda aquella era una espada de aqu\u00ed te espero. Capaz de degollar de golpe a los 47 ron\u00edn, si hiciera falta. Digna de forjadores legendarios como Masamune o su tenebroso disc\u00edpulo Muramasa, cuyas espadas, se cre\u00eda, estaban sedientas de sangre y eran funestas para sus due\u00f1os (y para los dem\u00e1s ni te digo).<\/p>\n<p>La historia de samur\u00e1is m\u00e1s estremecedora que conozco , v\u00eda Romulus Hillsborough (Samurai Tales, 2010), es la del destripamiento del comerciante ingl\u00e9s Charles Lennox Richardson (precisamente un transe\u00fante, aunque a caballo) por interrumpir fortuitamente el cortejo de un daimyo, el xen\u00f3fobo se\u00f1or de Satsuma, camino de Edo, en 1862. Enfurecido por la afrenta que supon\u00eda que el jinete obligara a detener el palanqu\u00edn de su se\u00f1or, el samur\u00e1i Narahara Kizaemon le propin\u00f3 un golpe tan excelente al jinete con su katana, de abajo a arriba, que este, que a\u00fan estaba arguyendo que no hab\u00eda para tanto, no sinti\u00f3 nada hasta que not\u00f3 c\u00f3mo le ca\u00eda un trozo entero de s\u00ed mismo al suelo. Richardson huy\u00f3 con las entra\u00f1as sali\u00e9ndosele por el corte, hasta que le dieron alcance cinco samur\u00e1is y lo remataron piadosamente. El asunto provoc\u00f3 un grave incidente diplom\u00e1tico, y hasta una guerra, y Narahara acab\u00f3 haci\u00e9ndose el harakiri, como est\u00e1 mandado.<\/p>\n<p>Las grandes espadas de samur\u00e1i son obras de arte valios\u00edsimas adem\u00e1s de herramientas letales. Una parte pr\u00e1ctica de m\u00ed calculaba cu\u00e1nto podr\u00eda valer una espada como la que ten\u00eda en la mano \u2014y si la podr\u00eda esconder debajo de la chaqueta, con cuidado de no acabar como Mishima. (cuya espada final, por cierto, v\u00e9ase Mishima Sword, de Christopher Ross, 2007, era obra del maestro Magoroku)\u2014.<br \/>\nLa katana la hab\u00eda sacado en mitad de la fiesta nuestra amiga Laura, la anfitriona. &#8220;Quer\u00e9is ver la samur\u00e1i de mi padre?\u201d. La extrajo de una funda de seda. A primera vista parec\u00eda un objeto sencillo, sin los adornos recargados y las filigranas de las espadas para turistas. Pero irradiaba, desde el extremo de la saya, la funda \u2014en laca con motivos de vid (tambi\u00e9n en la guarda o tsuba)\u2014, al tsuka, el mango encordado de piel de manta raya, una elegancia y un prestigio de una sobriedad aristocr\u00e1tica. \u201cSe la regal\u00f3 la hermana del emperador\u201d. A esas alturas estaba la audiencia, marinada en gin-tonic, como para evocarles la casa imperial del Jap\u00f3n, ni que fuera la dinast\u00eda sake. Pero yo escuch\u00e9 muy atentamente a Laura. Su padre hab\u00eda conocido a la princesa Takako (1939), la hija peque\u00f1a de Hirohito y hermana de Akihito, y hab\u00eda pintado su retrato. Eso explicaba la calidad de la espada que le regal\u00f3. Me estremec\u00ed. Pens\u00e9 si no ser\u00eda la katana que llevaba el t\u00edo abuelo Asaka en la Violaci\u00f3n de Nank\u00edn. La espada es lo que se conoce como una Handachi, un tipo de katana del periodo Edo, y probablemente data de mediados del XIX.<\/p>\n<p>El padre de Laura, fallecido en 2014, era Gerard Henderson, un pintor y muralista aclamado internacionalmente con obra en numerosos pa\u00edses y colecciones. Suyos son algunos de los murales del Raffles de Singapur, del Savoy de Londres y del Mandarin de Hong Kong. Hijo de Laurence Henderson, un brit\u00e1nico due\u00f1o de una plantaci\u00f3n en Johore, Malasia, y de una bella artista china, Eileen Lim, Gerard naci\u00f3 en Kuala Lumpur en 1928 y tuvo una privilegiada educaci\u00f3n en Singapur con lo mejor de Oriente y Occidente. Antes de iniciar su carrera como pintor fue primer viol\u00edn de la Orquesta Sinf\u00f3nica de Malasia. Hombre de un cosmopolitismo, una cultura y una vitalidad portentosos, desbordantes, asombrosos, se code\u00f3 \u2014como muestran sus fotos\u2014 con gente tan variada como Gina Lolobrigida, Pearl S. Buck o Steve McQueen. Encontr\u00f3 inspiraci\u00f3n en los lugares m\u00e1s diversos, desde Hong Kong y Par\u00eds a las llanuras afganas \u2014le fascinaban los caballos galopantes y los jinetes de las estepas, y el buzkashi\u2014, But\u00e1n, Australia, Per\u00fa. En 1956 apareci\u00f3 en Barcelona para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Jordi y realizar algunas obras (Cirlot lo cita, alab\u00e1ndolo). Y aqu\u00ed aparece ese lado inesperado de la historia, que hace que exista Laura (de lo que no podemos estar m\u00e1s a favor) y que el otro d\u00eda pusiera en mis manos, provisionalmente, la espada de su padre.<br \/>\nReci\u00e9n llegado a Barcelona, Henderson asisti\u00f3 a las fiestas de Gr\u00e0cia, donde encontr\u00f3 a una bella joven desconocida con la que bail\u00f3, enamor\u00e1ndose perdidamente, hasta que ella se march\u00f3 amedrentada por el despliegue bohemio y mundano del aquel artista exuberante y sus amigos. Sin sus se\u00f1as ni otra informaci\u00f3n, ni siquiera un zapato, que su memoria del rostro amado, Gerard hizo un dibujo de la chica y recorri\u00f3 el barrio ense\u00f1\u00e1ndolo a los vecinos para averiguar su nombre y su paradero. Tras una larga b\u00fasqueda, un portero la reconoci\u00f3: era Mar\u00eda Baltasar, la Mar\u00eda del 36 de Torrent de l&#8217;Olla, la futura madre de Laura y de su hermano m\u00fasico Ignasi. Ante una historia as\u00ed incluso el mejor acero de Masamune palidece de envidia. Dichosa la espada que en vez de cuentos de sangre te lleva a una historia de amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente :<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ccaa.elpais.com\/ccaa\/2016\/06\/10\/catalunya\/1465587147_157862.html\">http:\/\/ccaa.elpais.com\/ccaa\/2016\/06\/10\/catalunya\/1465587147_157862.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sigue el rastro de una espada y encontrar\u00e1s una buena historia. Aunque a veces esa historia no sea la que te imaginas. 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Iba a seguir con la exhibici\u00f3n, pero me qued\u00e9 paralizado. La hoja de la espada era una maravilla. Brillaba fr\u00eda y tensa y parec\u00eda emitir un siseo, como una serpiente. No soy, ni mucho menos un mekiki, uno de los expertos oficiales que determinaba a la vista (nunca al tacto) el origen y la calidad del arma. Pero sin duda aquella era una espada de aqu\u00ed te espero. Capaz de degollar de golpe a los 47 ron\u00edn, si hiciera falta. Digna de forjadores legendarios como Masamune o su tenebroso disc\u00edpulo Muramasa, cuyas espadas, se cre\u00eda, estaban sedientas de sangre y eran funestas para sus due\u00f1os (y para los dem\u00e1s ni te digo). La historia de samur\u00e1is m\u00e1s estremecedora que conozco , v\u00eda Romulus Hillsborough (Samurai Tales, 2010), es la del destripamiento del comerciante ingl\u00e9s Charles Lennox Richardson (precisamente un transe\u00fante, aunque a caballo) por interrumpir fortuitamente el cortejo de un daimyo, el xen\u00f3fobo se\u00f1or de Satsuma, camino de Edo, en 1862. Enfurecido por la afrenta que supon\u00eda que el jinete obligara a detener el palanqu\u00edn de su se\u00f1or, el samur\u00e1i Narahara Kizaemon le propin\u00f3 un golpe tan excelente al jinete con su katana, de abajo a arriba, que este, que a\u00fan estaba arguyendo que no hab\u00eda para tanto, no sinti\u00f3 nada hasta que not\u00f3 c\u00f3mo le ca\u00eda un trozo entero de s\u00ed mismo al suelo. Richardson huy\u00f3 con las entra\u00f1as sali\u00e9ndosele por el corte, hasta que le dieron alcance cinco samur\u00e1is y lo remataron piadosamente. El asunto provoc\u00f3 un grave incidente diplom\u00e1tico, y hasta una guerra, y Narahara acab\u00f3 haci\u00e9ndose el harakiri, como est\u00e1 mandado. Las grandes espadas de samur\u00e1i son obras de arte valios\u00edsimas adem\u00e1s de herramientas letales. Una parte pr\u00e1ctica de m\u00ed calculaba cu\u00e1nto podr\u00eda valer una espada como la que ten\u00eda en la mano \u2014y si la podr\u00eda esconder debajo de la chaqueta, con cuidado de no acabar como Mishima. (cuya espada final, por cierto, v\u00e9ase Mishima Sword, de Christopher Ross, 2007, era obra del maestro Magoroku)\u2014. La katana la hab\u00eda sacado en mitad de la fiesta nuestra amiga Laura, la anfitriona. &#8220;Quer\u00e9is ver la samur\u00e1i de mi padre?\u201d. La extrajo de una funda de seda. A primera vista parec\u00eda un objeto sencillo, sin los adornos recargados y las filigranas de las espadas para turistas. Pero irradiaba, desde el extremo de la saya, la funda \u2014en laca con motivos de vid (tambi\u00e9n en la guarda o tsuba)\u2014, al tsuka, el mango encordado de piel de manta raya, una elegancia y un prestigio de una sobriedad aristocr\u00e1tica. \u201cSe la regal\u00f3 la hermana del emperador\u201d. A esas alturas estaba la audiencia, marinada en gin-tonic, como para evocarles la casa imperial del Jap\u00f3n, ni que fuera la dinast\u00eda sake. Pero yo escuch\u00e9 muy atentamente a Laura. Su padre hab\u00eda conocido a la princesa Takako (1939), la hija peque\u00f1a de Hirohito y hermana de Akihito, y hab\u00eda pintado su retrato. Eso explicaba la calidad de la espada que le regal\u00f3. Me estremec\u00ed. Pens\u00e9 si no ser\u00eda la katana que llevaba el t\u00edo abuelo Asaka en la Violaci\u00f3n de Nank\u00edn. La espada es lo que se conoce como una Handachi, un tipo de katana del periodo Edo, y probablemente data de mediados del XIX. El padre de Laura, fallecido en 2014, era Gerard Henderson, un pintor y muralista aclamado internacionalmente con obra en numerosos pa\u00edses y colecciones. Suyos son algunos de los murales del Raffles de Singapur, del Savoy de Londres y del Mandarin de Hong Kong. Hijo de Laurence Henderson, un brit\u00e1nico due\u00f1o de una plantaci\u00f3n en Johore, Malasia, y de una bella artista china, Eileen Lim, Gerard naci\u00f3 en Kuala Lumpur en 1928 y tuvo una privilegiada educaci\u00f3n en Singapur con lo mejor de Oriente y Occidente. Antes de iniciar su carrera como pintor fue primer viol\u00edn de la Orquesta Sinf\u00f3nica de Malasia. Hombre de un cosmopolitismo, una cultura y una vitalidad portentosos, desbordantes, asombrosos, se code\u00f3 \u2014como muestran sus fotos\u2014 con gente tan variada como Gina Lolobrigida, Pearl S. Buck o Steve McQueen. Encontr\u00f3 inspiraci\u00f3n en los lugares m\u00e1s diversos, desde Hong Kong y Par\u00eds a las llanuras afganas \u2014le fascinaban los caballos galopantes y los jinetes de las estepas, y el buzkashi\u2014, But\u00e1n, Australia, Per\u00fa. En 1956 apareci\u00f3 en Barcelona para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Jordi y realizar algunas obras (Cirlot lo cita, alab\u00e1ndolo). Y aqu\u00ed aparece ese lado inesperado de la historia, que hace que exista Laura (de lo que no podemos estar m\u00e1s a favor) y que el otro d\u00eda pusiera en mis manos, provisionalmente, la espada de su padre. Reci\u00e9n llegado a Barcelona, Henderson asisti\u00f3 a las fiestas de Gr\u00e0cia, donde encontr\u00f3 a una bella joven desconocida con la que bail\u00f3, enamor\u00e1ndose perdidamente, hasta que ella se march\u00f3 amedrentada por el despliegue bohemio y mundano del aquel artista exuberante y sus amigos. Sin sus se\u00f1as ni otra informaci\u00f3n, ni siquiera un zapato, que su memoria del rostro amado, Gerard hizo un dibujo de la chica y recorri\u00f3 el barrio ense\u00f1\u00e1ndolo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5157,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_eb_attr":"","rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[2450,2451,2449,7],"tags":[2346,27,28,497,2726,150,2727],"class_list":["post-5156","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-clicasia","category-barcelona","category-clicasia","category-culturasia","tag-articulos","tag-asia","tag-barcelona","tag-clicasia","tag-cultura-japones","tag-japones-2","tag-samurai"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5156\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/clicasia.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}